Ermita Nuestra Señora del Cubillo - Aldeavieja - Ávila
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INTERIORES DE LA ERMITA
Existe, al menos, cuatro versiones que nos relatan el encuentro de la Virgen de Nuestra Señora del Cubillo.
La primera de ella nos dice que en los años 1.300, los pastores solían llevar por la zona donde hoy se encuenta la Ermita, a sus ovejas a pastar. Colgaban los cubos para ordeñar de los árboles y fué en uno de estos cubos donde se le apareció a uno de ellos la Virgen y le dijo que el pueblo de Aldeavieja debería construirle, en ese mismo sitio, un templo en su honor.
Otra de las versiones, es un protocolo notarial que nos dice que Nuestra Señora del Cubillo se apareció en 1454, siendo Rey de Castilla, Juan II. Un pastor, muy devoto de la Virgen, encontrándose por estos parajes rezando el rosario y cuidando a sus cabras, a principios del mes de mayo, reparó que en uno de los árboles estaba sentada la Virgen, en el mismo cubo y rodeada de resplandor. Le dijo al pastor que lo comunicara en Aldeavieja para que en ese mismo sitio le levantaran un templo.
El pastor va al pueblo y lo dice. No le creen y un grupo de personalidades de Aldeavieja le siguien hasta el lugar, encontrándose a la Virgen sentada en su silla encima del árbol y el rebaño de cabras a sus pies.
El Rey dio una gran limosna para la contrucción del templo y la imagen de la Virgen fue colocada en él, el 10 de julio de 1454.
La tercera versión data de 1880. Manuel Jorge Herrero, vecino de Villacastín, escribe unos versos en los que relata que, cuatro siglos antes, un día, todas las ovejas miraban hacia el cielo, en este lugar y balaban dulcemente. El pastor se acercó a ver que pasaba y vio a la Virgen, en el árbol, sentada en su cubo a forma de Trono. Fue a Aldeavieja a comunicar el suceso y la autoridad religiosa construyó en ese lugar el Templo que hoy conocemos. El relato de Manuel Jorge Herrero termina atribuyéndole a la Virgen dos milagros que ocurrieron por aquel entonces.
La cuarta versión aparece en un novenario de 1987. En él se dice lo que aparce pintado en un cuadro de la Ermita. Un pastor, una mañana de mayo, ve un resplandor y mira hacia un árbol en el que encuentra, sentada en un cubo como trono y resplandeciendo, a la Virgen. Ésta le dice que venere ese lugar y él se encamina hacia Aldeavieja y cuenta lo que ha visto.
En la zona hay tanta devoción a la Virgen del Cubillo que, en la planta primera de la Hermita, una habitación se ha constituido como Sala de Ofrendas. Novias recién casadas, devotas de la Virgen, dejan allí sus trajes de novia. Podemos encontrar también muletas, zapatos ortopédicos, trenzas cortadas, escritos, instrumentos musicales y cientos de objetos más, entregados, con toda devoción, a la Virgen.
A continuación, la escalera de subida a la Sala de Ofrendas.
Y algunas ofrendas.
Y ahora, veremos los exteriores de la Ermita, con el mayor detalle posible.
Nos acercamos cada vez más.
Y ahora vamos a los detalles.
Desde un trono, fabricado en piedra y situado frente a la Emita, podemos contemplar, cómodamente sentados, ésta.

















































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